jueves, abril 14, 2011

República


En un día como hoy en que se celebra un aniversario importante, el de la II República, se habla de lo que esa organización política suponía - en realidad, pudo suponer, pues le fué arrebatada por las armas al pueblo - en cuestión de derechos para hombres y sobre todo, mujeres, que durante años sufrieron el peso del gobierno de caciques y corruptos.

Pero a mí, en un día que considero especial pues habla de algo que surgió del esfuerzo, del sacrificio, de la rebeldía contra la explotación y el abuso, me gustaría hablar de obligaciones.
Sí, me gustaría que mis conciudadanos, de los cuales muchos hablan de democracía pero que en realidad apenas saben qué significa ni en realidad cómo funciona, comprendieran que esa democracía, ya heredada y no conquistada por mi generación, debería conllevar no solo esos innegables e irrenunciables derechos, sino ciertas obligaciones cuyo cumplimiento a mi parecer serían útiles.

- Obligatoriedad de votar (aunque sea en blanco, pero para quejarse hay que participar)
- referendum obligatorio aprovechando las elecciones sobre cuestiones de afectación nacional y que serían debatidas previamente.
Por ejemplo: referendum sobre continuidad de la monarquía (hemos heredado un rey impuesto, el siguiente ya sería vício).
- un ciudadano, un voto. Simple, pero no tanto.

El votar debería ser visto cómo lo que es, algo que hubo que ganarse, sobre todo las mujeres, y no como algo que, bueno, si me apetece ya haré. No, hay que valorarlo, cumplir con ello y además, ganarse el poder hacerlo.
Y por ejemplo, para poder votar se me ocurre...
- Educación Mínima Obligatoria superada.
- Certificación de formación democrática (impartida en la asignatura de ciudadanía para los estudiantes y en cursos de obligado cumplimiento para los adultos).
- donación de sangre (una vez/año salvo contraindicación médica). Sí, es una extravagancia, pero es un ejemplo claro de que, como ciudadano, estás dispuesto a dar para poder también recibir.

Como alguno se me echará encima, debo recordar que los griegos inventaron la democracia... pero no todo el mundo podía votar. Por cierto, aprovecho para recomendar sobre el tema el interesante y además ameno libro de Antonio Penadés, El hombre de Esparta.

No me parecen obligaciones excesivas para poder exigir unos derechos que pensamos que tenemos solo por nacer. Mucha gente sufrió demasiado para que las generaciones presentes y futuras desperdiciemos, malusemos e incluso pervirtamos esos logros civiles y democráticos.

Pero en realidad da igual, soy consciente de que todo esto da igual, vivimos en un falso ambiente de democracía, la gente vota, pero luego no hace nada cuándo aquél a quién han dado el poder no gobierna para ellos y mucho menos con ellos. Gobierna con y para aquellos que no creen en un sistema democrático a no ser que no estorbe. Aquí quién gobierna es el dinero y un sistema económico que no cumple su supuesta función, que se supone es lograr el beneficio de todos a través del egoísmo y la ambición de unos cuantos. O cómo dice acertadamente Claudi Pérez en El País:
- "El capitalismo se basa en la extraña convicción de que personas odiosas obrarán de alguna manera por motivos odiosos para actuar en el bien de todos".

Bueno, en fín...

Salud y República!

1 comentario:

Anónimo dijo...

La única vez que España eligió el sistema político en las urnas pues el actual fue impuesto con real premio.
Salud y república.
JMT